25 de octubre de 2008

AMANECER EN CARACAS

A Enrique Viloria Vera e Iraida Páez

Se despierta Caracas
como una niña que lo sabe todo,
muchacha envejecida por sus propios sueños.
Antes de que el sol llegue a deslumbrarla
se lava las mejillas con agua de los montes,
se acicala de nube,
peina su miedo,s
e pone un cinturón de soledad
y una camisa gris de multitudesbajo el espejo místico del Ávila.

Y poco a poco marchará gritando
a la puerta del cielo de todos los pecados,
muy cerca del infierno de todas las bondades:
Los carros y la prisa, la vida, el alboroto,
su esperanza de azúcar,su corazón de hierba
,sus manos de guayaba y de maíz,
su profesión de ciega centenaria.

Amar esta ciudad es casi
como amar el mundo:
cuesta trabajo pero es necesario.
(16-10-08, PH en la Urb. Miranda, Caracas)
Enrique Gracia Trinidad

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